martes, 24 de marzo de 2020

Qué se puede escribir durante estos tiempos extraños

Virginia Baudino - virbaudino@hotmail.com
Llamábamos a la tierra una de las flores
del cielo, y llamábamos al cielo el infinito
jardín de la vida.
Friedrich Hölderlin

Este mundo conocido de repente se ha vuelto desconocido. ¿Qué se puede escribir durante estos tiempos extraños? ¿De qué podemos escribir sin que suene banal o falto de empatía? ¿Con qué herramientas hacerlo? ¿Desde dónde hacerlo? Hay urgencias, seguramente.

¿A dónde van nuestras inquietudes? ¿Dónde ponemos el dolor, el miedo, la tristeza, la soledad, la alegría? Pareciera que todas nuestras inquietudes, así como nuestras necesidades humanas, estuviesen en espera. Hay ahora algo más importante que urge tratar.

¿De qué podemos hablar sin que nuestras palabras se permeen del miedo generalizado? ¿Dónde está nuestra humanidad? ¿A dónde se ha ido? Como dice la escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich, “partir de la pregunta de Dostoyevski: ¿cuánto de humano hay en un ser humano y cómo proteger el ser humano que hay dentro de ti?”.

¿Cómo escribir sin ser pueril, sin ser imbécil? ¿Hay mañanas? ¿Qué hay de mañana? En este momento, vivimos de primera mano el experimento de encierro global nunca jamás vivido ni imaginado.

No sabemos cuándo saldremos de esta situación ni, lo que me parece aún más importante, cómo saldremos. ¿Podremos seguir siendo las mismas personas? ¿Cambiarán nuestras prioridades? ¿Seremos capaces de re-organizarnos, re-construirnos, re-pensarnos? ¿O volveremos a retomar nuestras vidas como si nada? ¿Podremos hacerlo?


Y ¿qué se hace con este miedo que se ha instalado en nosotros, en los nuestros y en los otros? ¿Se reconstruirá la epidermis social después de este shock? ¿Cómo pasamos de la nada al encierro? ¿Cómo procesamos todo esto?

Y ¿qué haremos con toda esta hiper-vigilancia desplegada? ¿Despertará monstruos totalitarios que acechaban? ¿Cómo se utilizarán las tecnologías, no ya en función de la prevención de epidemias sino para el control de la población? ¿Qué haremos con esos discursos autoritarios que van a desplegarse sobre falta de confianza en la capacidad de las personas para respetar las reglas?

Llevo una semana tratando de escribir, pero todo me parece banal, lo urgente ha tomado nuestras vidas por asalto. Todo lo demás ha quedado relegado a la supervivencia. 

¿Soy yo la que siente este miedo en el cuerpo, en la mente, en los rincones de la casa? ¿Soy sólo yo la que cobra consciencia de los otros, del movimiento, de las capacidades limitadas – o ilimitadas - de la gente, de esos lazos de solidaridad que se evidencian (o no) en las pequeñas cosas? ¿Soy yo la que muchas veces, más de las que quisiera, pierde la fe en la humanidad?


Dice Alexiévich, “¿Cómo comprender dónde nos encontramos? ¿Qué nos está pasando? Aquí, ahora….no hay a quién preguntar".

Y así, me – te, nos – “asalta la duda de si es el pasado o el futuro. Pero esto es el futuro.” [ídem] Sin embargo, ahí está aún esa añoranza de que todo vuelva a despertar.

Dice Byung Chul Han en su libro Loa a la Tierra que “La espera incierta y la paciencia necesaria […] engendran un sentido especial del tiempo".


Este tiempo que ahora ha cambiado y que experimentamos de otra manera. Lo mismo ocurre con nuestra relación con el ayer, volviendo a él intentando recuperar algo de esa ingenuidad perdida.

“Aquella alba del amanecer es un tiempo preliminar que antecede al tiempo habitual y en el que el tiempo pasajero, el tiempo de la vida y la muerte, se ha superado.”, Byung Chul Han.

Al mirar atrás, una siente la necesidad de responder a la pregunta de “¿para qué ha sido todo esto?” 

Escribir en tiempos que no son los normales.
En este mundo que miserablemente aspira a la corrección
en varios campos
perfecciono mi conocimiento en usos y costumbres
sigo agradeciendo, sigo agasajando
y aunque no cante en parques y jardines
un pedazo de aquel proletario corazón
aún no ha sido tentado
Juana Bignozzi





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